Vivir es un tránsito, un camino en donde todos somos nómadas. Que la travesía merezca la pena, depende de ti.
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1 de noviembre de 2015

La vértebra

Siempre he recogido huesos en mis paseos por el campo, viejos, nuevos, grandes, chicos, impecablemente blancos o grises. Agrietados, cubiertos de líquenes y musgos, muchos de ellos acaban en mi casa, en lo alto de alguna estantería, sobre los libros o dentro de alguna caja de plástico. Esta vértebra reposa desde hace unos meses junto a la pantalla del ordenador, sobre un frío disco duro externo. Ahora que la miro, pienso en lo efímero de la vida, de esta existencia precaria, frágil y breve. Recogidos entre la hojarasca de cualquier encinar castellano, estropeados por el sol y las inclemencias, yo veo en ellos la hermosura de su propia vejez y de su historia desconocida o, como en esta vieja y ajada vértebra, de su simple simetría. Por ello, como en otoños anteriores, los huesos son de nuevo los protagonistas de estos días oscuros.



31 de octubre de 2014

Yo no soy La Muerte, ...

... lo sois vosotros.

Vivís insignificantes vidas en un planeta inapreciable, dentro de un sistema solar de lo más normalito en una vulgar galaxia y dentro de un universo inabarcable y gigantesco, casi infinito. En él vivís y morís como quien pestañea, como quien hace chascar los dedos. Os matáis entre vosotros con la soltura que da la experiencia; y hay que decir que de las formas más variadas e imaginativas. Decapitados, tiroteados, ahorcados, electrocutados, lapidados, gaseados, quemados, ... con inyecciones letales. A machetazos. Bueno, a lo que iba, desde que tenéis uso de razón -y esto es solo una forma de hablar, pues ya sabéis que del sentido común es de lo que menos podéis enorgulleceros - las guerras, la crueldad y la muerte han formado parte de vuestra patética existencia. Guerras por ambición, por envidias, por la egolatría de unos pocos, por la complacencia de la mayoría, por el afán de tierras, de materias primas, de mercados globales, de dinero, de poder. Por el poder que otorga el dinero. Hombres que matan a sus mujeres. Gobernantes de cuello almidonado que mandan a sus súbditos a morir en embarrados campos de batalla. Generales endiosados que se creen estar delante de un tablero de ajedrez. Venganzas por honor. Venganzas por odio. Genocidios planificados por descerebrados. Terroristas. Asesinos. Sicarios. Psicópatas enfermos. Mafias. Dictadores que masacran a sus pueblos. Inquisiciones que torturan y asesinan en nombre de sus dioses. Coches bomba que explotan en mercados atestados de civiles inocentes. Hermanos contra hermanos. Niños con piedras en las manos que caen bajo la opresión uniformada en la Palestina ocupada. Países poderosos que se anexionan pueblos indefensos. Ricos contra pobres. Diamantes, oro, coltán, petróleo, una salida al mar, una posición estratégica en un mapa político, rivalidades religiosas, ... cualquier disculpa ha sido buena en cualquier momento de vuestra triste historia para guerrear, para mataros, para acabar con el de enfrente, y a veces también con el de al lado, con los iguales y los diferentes.

En fin, que morís y os matáis desde que existís. Y lloráis, y sufrís, y os destrozáis.

Entonces, ¿por qué a mi me llamáis Muerte?

No, yo no soy ella, La Muerte sois vosotros, la especie humana.


17 de agosto de 2014

La calavera

Sus formas curvas y onduladas se cubren de líquenes y musgos. Su hueso, antaño de un blanco brillante y liso, se ha vuelto bajo las inclemencias y el sol, grisáceo y rugoso, roído ahora por roedores. Sus grietas y recovecos sombríos se convierten en refugio de insectos, de donde emergen unas decenas de crías de mantis religiosas,
insignificantes, pero ya tétricas. Del negro agujero en donde un día muy lejano se alojó un cerebro emergen avispas, carnívoras y depredadoras. Telarañas pegajosas cubren sus fosas nasales. Hierbas y pajas secas emergen por entre los huecos donde hubo unos ojos y camuflan el cráneo. Hormigas guerrearas recorren su superficie. La calavera se integra poco a poco en la naturaleza, sirve de refugio a unos y a otros habitantes del inframundo del monte mediterráneo. Un día tuvo una vida. Hoy es un pequeño mundo en sí mismo que ayuda a sobrevivir a otras muchas.





31 de octubre de 2013

La noche de los muertos

Felices sueños. Dormir. Hoy es nuestra noche. La de los difuntos. Arañaremos las paredes de nichos, ataúdes y sarcófagos. Y saldremos. Vagaremos entre vosotros en la oscuridad de la noche y os observaremos de cerca, mientras dormís, en vuestras alcobas. Esperaremos junto a la cabecera de vuestras camas. Os miraremos y escucharemos vuestro respirar profundo. No despertéis. Dormir. Felices sueños, que nosotros, los muertos, estaremos junto a vuestros lechos.



1 de noviembre de 2012

Capela dos Ossos

En estos días de Halloween y crisantemos, de fantasmas y difuntos, no puedo por menos de pensar que "polvo somos". Simplemente. Materia que se transforma, que vuelve a la tierra, que se renueva, muta y se reintegra al ciclo de la vida. La vida, ese regalo que nos duele entregar a la parca porque siempre olvidamos que ambas van juntas, en un círculo cerrado donde la vida es muerte, y la muerte vida. Porque la una no existe sin la otra.

Morimos porque es la Ley. La de la vida.





Capela dos Ossos. Iglesia de San Francisco. Evora. Alentejo. Portugal.